dilluns, 16 de maig del 2011

Página 126, taller de escritura

Al volver de noche a casa apliqué mi llave y, aunque me costó algun trabajo, logré abrir la puerta. Al entrar se apagó bruscamente la luz, pero pude ver que aquella casa no era la mía. Y ese momento, es un o de esos en los que estas tenso, muy tenso, y tu cerebro, inconscientemente, empieza a imaginar cábalas de por qué, por qué estás ahi. Como has llegado a ese punto. Lo primero que se me vino a la cabeza fue buscar un interruptor de la luz para ver como estaba la casa. No lo encontraba. A los minutos, empecé a desesperarme. Mi pulso y mi respiración aumentaron.  De repente, un rayo de luz atravesó la habitación, y en un acto reflejo pude ver que si era mi casa, por la pintura de la pared, pero vi que todos los muebles habían desaparecido, y que la sala estaba vacía, sin un alma, con un aire muy fantasmal. Avancé unos metros en un pasillo, y me apareció una imagen que se acercaba a mi. Al segundo, un rayo de luz cegadora paso por delante de mis ojos. Al momento, despueś de tal susto, intenté salir de la casa. Pero la puerta estaba cerrada. Perdi el autocontrol. Lme puse a gritar. Llamé a la policía, y se pusieron en camino hacia la casa. Cuando llegaron, no había nadie.

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