dilluns, 25 d’octubre del 2010
El peligro del 31.
Era la noche del 31 de octubre. Una noche de Halloween como cualquier otra. Jóvenes en busca de emociones fuertes salieron cuando el sol ya se havia ido. Las calles estaban algo oscuras, algo diferentes a otros años. Y es que ese mismo día, en el telediario, habían avisado de que esa noche de Halloween no sería coomo cualquier otra. Las autoridades lo sabían. Los espíritus volverían aquella noche a las 12 de un 31 de octubre. Solo los más valientes se atrevieron a salir aquella noche, y ellos fueron de la partida. Inconscientes ellos, que no sabían lo que les esperaba. Empezaron con sus gamberradas, algo habitual en adolescentes que se divierten ede esa manera. Pero, cuando el reloj dió la medianoche, los chavales vieron una luz extraña, en un color algo raro, entre grisáceo y blanco. Cada vez se acercaba más a ellos. Se atemorizaron. Arrancaron a correr como desesperados, ante el desconocimiento y la velocidadn con la que se acercaba aquella luz. Cada vez se hacia más grande. Adedás, cuando estaba lo suficientemente cerca como para poder distingui lo que era, vieron que no era una sola luz. Eran Cuerpos.Espíritus. Muchos. Y venían en bandada. Durante unos segundos, se escucharon fuertes gritos de dolor y de angustia, y unos segundos después la zona se sumió en el silencio mas abismal i absoluto. Aquella noche no durmieron en su casa, y jamás s volvió a saber nada de ellos.
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